La creación del Estado de Israel no se explica por un solo día ni por una sola resolución, sino por una cadena larga de ideas nacionales, decisiones imperiales y guerras que acabaron marcando el mapa de Oriente Próximo. Si sigo la secuencia histórica con orden, lo esencial es entender cómo el sionismo, el Mandato británico, la partición de la ONU y la guerra de 1948 se encadenaron hasta hacer posible la proclamación de independencia. También conviene mirar el coste humano del proceso, porque ahí está una parte decisiva del conflicto que llega hasta hoy.
Claves para entender el origen del Israel moderno
- El proceso arranca con el sionismo político de finales del siglo XIX y se acelera bajo el Mandato británico en Palestina.
- La resolución 181 de la ONU, aprobada el 29 de noviembre de 1947, propuso dividir el territorio en dos Estados, uno judío y otro árabe.
- La proclamación del 14 de mayo de 1948 no cerró el conflicto: al día siguiente comenzó la guerra con la intervención de ejércitos árabes vecinos.
- El resultado militar consolidó la independencia israelí, pero también abrió la cuestión de los refugiados palestinos y de las fronteras definitivas.
- Este episodio no fue un hecho aislado, sino el inicio de un ciclo de guerras y negociaciones que todavía condiciona la región.
Del sionismo al mandato británico
Yo arrancaría aquí porque, sin este tramo previo, la creación del Estado de Israel parece un salto repentino y en realidad no lo fue. A finales del siglo XIX, el sionismo político defendía la idea de un hogar nacional judío en la histórica Palestina, entonces parte del Imperio otomano. No era una corriente única: convivían sionistas religiosos, socialistas y pragmáticos, pero todos compartían una premisa básica, la necesidad de una soberanía propia tras siglos de diáspora y persecución.
La Primera Guerra Mundial cambió el escenario. El Imperio otomano se deshizo, Reino Unido tomó el control de Palestina y la Declaración Balfour de 1917 expresó apoyo a un “hogar nacional” para el pueblo judío, aunque sin concretar cómo encajaría eso con la población árabe mayoritaria. Esa ambigüedad fue una semilla de conflicto: para unos era una promesa política; para otros, una amenaza directa a la autodeterminación local.
Durante el Mandato británico crecieron la inmigración judía, la compra de tierras y la organización institucional del futuro Estado, pero también aumentó la resistencia árabe y la violencia intercomunitaria. En los años treinta, las revueltas palestinas y la respuesta británica endurecieron aún más la situación. Si lo pongo en una línea clara, el Mandato no resolvió la coexistencia de dos nacionalismos; la hizo más difícil.
| Fecha | Hito | Por qué importa |
|---|---|---|
| 1896 | Theodor Herzl publica Der Judenstaat | Da forma al sionismo político moderno |
| 1917 | Declaración Balfour | Britania respalda un hogar nacional judío en Palestina |
| 1920-1922 | Mandato británico de Palestina | Se institucionaliza el control británico sobre el territorio |
| 1936-1939 | Gran revuelta árabe | Aumenta la fractura entre comunidades y la presión sobre Londres |
| 1939-1945 | Segunda Guerra Mundial y Holocausto | La urgencia internacional por una salida política se intensifica |
La Segunda Guerra Mundial y el Holocausto cambiaron el peso moral y político del problema. Tras la destrucción de comunidades judías en Europa, la presión para abrir una solución soberana se volvió mucho más fuerte. Pero eso no eliminó la oposición árabe ni la realidad demográfica del territorio. De hecho, la tensión entre dos derechos nacionales fue precisamente lo que empujó la cuestión hacia la ONU.

La partición de la ONU y por qué fue tan polémica
La resolución 181 de la Asamblea General, aprobada el 29 de noviembre de 1947, recomendó dividir Palestina en dos Estados, uno judío y otro árabe, con Jerusalén bajo un régimen internacional especial. Yo no leería esa resolución como una solución cerrada, sino como un intento de salida en un contexto ya casi ingobernable. La ONU proponía una frontera que no satisfacía a nadie del todo, pero que pretendía detener una espiral de violencia.
El plan asignaba aproximadamente el 55% del territorio al Estado judío y alrededor del 45% al Estado árabe, aunque la distribución demográfica y la propiedad de la tierra hacían el reparto muy discutido. Para el liderazgo sionista, era una base jurídica internacional sobre la que construir soberanía. Para el liderazgo árabe palestino y para los estados árabes vecinos, era una imposición injusta que fragmentaba una tierra donde los árabes seguían siendo mayoría y donde el principio de autodeterminación parecía haberse aplicado de forma desigual.
| Actor | Posición ante la resolución 181 | Lectura histórica |
|---|---|---|
| Dirigencia judía | Aceptación con reservas | Ve la resolución como reconocimiento internacional decisivo |
| Dirigencia árabe palestina | Rechazo | La considera una división impuesta y demográficamente injusta |
| Estados árabes | Rechazo político y militar | Defienden que la partición no resuelve la cuestión nacional árabe |
| Reino Unido | Salida del mandato | Prefiere retirarse antes que gestionar el conflicto por más tiempo |
El detalle importante aquí es que la partición no se aplicó de forma pacífica. La votación de la ONU abrió una fase de guerra civil en Palestina entre noviembre de 1947 y mayo de 1948. Así que la resolución fue el marco internacional, pero la realidad sobre el terreno se definió con armas, desplazamientos y el colapso del orden colonial británico.
La guerra de 1948 y la proclamación de independencia
La independencia israelí se proclamó el 14 de mayo de 1948, con David Ben-Gurión al frente de la Agencia Judía. Ese gesto, por sí solo, no explica el nacimiento del Estado; lo decisivo es que fue un acto realizado en medio de una guerra ya en marcha. Al día siguiente, ejércitos de Egipto, Transjordania, Siria, Irak y Líbano entraron en el antiguo territorio del Mandato británico. La guerra que siguió suele describirse en Israel como Guerra de Independencia y en el mundo árabe como Nakba, “catástrofe”, por el desplazamiento palestino que provocó.
Si me atengo a la cronología, el conflicto tuvo tres fases muy claras: primero, una guerra civil interna tras la resolución de la ONU; después, la intervención de los estados árabes vecinos tras la proclamación; por último, los armisticios de 1949, que no firmaron una paz definitiva, pero sí fijaron líneas de cese del fuego. Esas líneas, conocidas como la Línea Verde, se convirtieron en una referencia política y territorial de enorme peso posterior.
| Fecha | Hecho | Consecuencia inmediata |
|---|---|---|
| 29 de noviembre de 1947 | Aprobación de la resolución 181 | Comienza la fase de enfrentamientos internos |
| 14 de mayo de 1948 | Proclamación del Estado de Israel | Se formaliza la soberanía israelí |
| 15 de mayo de 1948 | Entrada de ejércitos árabes | La guerra se regionaliza |
| 1949 | Armisticios | Se fijan fronteras de hecho, no un acuerdo de paz final |
El resultado militar fue favorable al nuevo Estado israelí, que consolidó su existencia y amplió su control territorial respecto al plan de partición. Pero el precio fue altísimo: las estimaciones históricas sobre el desplazamiento palestino suelen situarse en torno a 700.000 personas, un dato que ayuda a entender por qué el origen del Estado quedó unido desde el principio a una herida de refugiados. No es un episodio accesorio; es uno de los núcleos del conflicto.
Lo que cambió para israelíes y palestinos
Después de la guerra no hubo una normalización rápida, sino dos relatos nacionales que crecieron sobre la misma fractura. Para la población judía, la fundación del Estado significó soberanía, refugio e институционización rápida de un proyecto nacional perseguido durante décadas. Para los palestinos, significó pérdida de territorio, expulsión o huida forzada, y la imposibilidad de materializar el Estado que la ONU también había previsto.
| Dimensión | Efecto principal para Israel | Efecto principal para los palestinos |
|---|---|---|
| Territorio | Consolidación del Estado y control de nuevas áreas | Fragmentación territorial y pérdida de zonas habitadas |
| Población | Entrada de inmigración judía y construcción estatal acelerada | Desplazamiento masivo y nacimiento del problema de refugiados |
| Política | Reconocimiento internacional progresivo | Ausencia de Estado propio y dispersión del liderazgo |
| Memoria | Relato fundacional de supervivencia e independencia | Relato de desposesión y catástrofe nacional |
También cambió Jerusalén. La ciudad, que debía quedar bajo un régimen internacional en el plan de la ONU, terminó dividida tras la guerra. Ese dato importa mucho porque Jerusalén no era un elemento simbólico más: era el punto donde chocaban la legitimidad religiosa, la soberanía política y la dimensión internacional del conflicto.
Lo que yo subrayaría aquí es que la creación del Estado no resolvió la cuestión palestina; la reubicó en otro nivel. Desde 1948, cada guerra, cada negociación y cada intento diplomático ha tenido que volver, de una forma u otra, a los mismos tres asuntos: fronteras, refugiados y Jerusalén.
Lo que este origen sigue explicando en el conflicto actual
Para leer bien este episodio, conviene evitar tres simplificaciones. La primera es pensar que todo empezó en 1948: en realidad, la secuencia viene de mucho antes y mezcla nacionalismo, imperialismo y guerra mundial. La segunda es imaginar que hubo una única causa: no la hubo, porque el desenlace dependió tanto de la diplomacia internacional como de la capacidad militar sobre el terreno. La tercera es olvidar que dos movimientos nacionales aspiraban a una misma tierra; si se borra ese choque de legitimidades, se pierde la raíz del conflicto.
- No fue un acto aislado: fue el final de un proceso de varias décadas.
- No fue solo una decisión jurídica: la ONU abrió una vía, pero la guerra decidió mucho sobre el terreno.
- No fue una historia sin coste humano: el desplazamiento palestino es parte central del relato.
- No cerró el conflicto: dejó fronteras provisionales, refugiados y una disputa política que siguió creciendo.
Si uno quiere entender por qué la guerra de 1948 pesa todavía sobre Oriente Próximo, esta es la clave: el nacimiento del Estado israelí fue una solución estatal para un pueblo sin soberanía, pero también el inicio de una tragedia nacional para otro. Esa doble realidad explica por qué el tema sigue siendo tan sensible y por qué cualquier lectura seria tiene que sostener, al mismo tiempo, la legitimidad histórica del proyecto judío y el trauma palestino que lo acompañó.